Nos levantamos a las 7:00. Hemos quedado en salir a las 8:00 hacia Moscú. Nos quedan unos 289 km para llegar.
Ha llovido a partir de las 6:00 y está el cielo muy tapado. Continuamos por la misma carretera de ayer con buen pavimento. La carretera transcurre casi totalmente en línea recta. A las 8:30 tenemos 15 grados de temperatura. Durante el camino cae una fina llovizna. Paramos para hacer unas compras en un súper al lado de la carretera.
Parada para las primeras compras en Rusia
Poco más adelante llenamos gasoil a 34 rublos.
Acceso a la gasolinera
A las 10:00 emprendemos camino de nuevo y después de comer en un parking de la carretera.
Paisaje desde la carretera
A unos 80 km de Moscú se abre, por fin, una autovía de tres carriles y avanzamos más deprisa.
Llegamos al anillo exterior de Moscú en un caos total de vehículos por todas partes. Después de casi dos horas de trayecto caótico, lleno de stress y de peligros debidos a la incomprensible forma de conducir de los rusos (esto se merece un capítulo aparte), llegamos muy cansados y con unas ganas locas de bajarnos de la auto y pisar tierra firme y, sobretodo descansar y desestresarnos un poco de esta larga, pesada y casi peligrosa jornada de acceso a la capital rusa.
Tráfico entrando en Moscú
Curioso puente de entrada a la capital rusa
Poco antes de las 15:00 llegamos al "parking", que no es otro que una pista de hockey sobre hielo, ahora en desuso por ser verano, situada dentro de un pabellón polideportivo. No es un sitio idílico pero por lo menos no habrá barro cuando llueva y también dispondremos de los servicios de los vestuarios a los que podemos acceder pidiendo la llave tras lo cual nos dejan un vestuario para nosotros solos, con duchas de agua caliente y espacio para cambiarnos sin problemas. Muy limpios y sin ninguna pega.
Fachada
interior del pabellón
Parking
pista de hockey hielo
Con Marta que nos acompañó en los trámites fronterizos
Alrededor de las 16:00 nos llaman
a la reunión del grupo para preparar las excursiones de estos días en Moscú. La
reunión se celebra en una sala del pabellón porque fuera llueve un poco y así
podemos estar sentados y a cubierto. La reunión parece que va a ser en conjunto
para italianos y para nosotros pero luego nos indican que tendremos una guía de
habla hispana para nosotros solos. Lo cual nos alegra muchísimo y nos deja
aliviados porque sólo pensar que tenemos que ir con 32 personas más, nos pone
los pelos de punta.
El encargado de la empresa, que
luego descubriremos que en realidad es el mismísimo dueño de la misma, nos
presenta a Luiza, nuestra querida chica rumana que hará de este viaje una
verdadera delicia. Más adelante ya hablaremos de todo ello en un capítulo
aparte.
Luiza nos lleva a un rincón
apartados del grupo de italianos y nos comenta que será nuestra guía durante
casi todo el viaje, desde Moscú, pasando por todas las ciudades del anillo de
oro que visitaremos y hasta llegar a San Petersburgo donde nos dejará. Es una
chica menudita de 22 años que nos guiará de maravilla y estará con nosotros
como una más de la familia. Aún no sabemos la gran suerte que hemos
tenido con ella, más tarde nos daremos cuenta que ha sido una persona
encantadora y muy especial.
Después de elegir las excursiones
extras que queremos hacer y de comentar todas las dudas referentes a este y a
otros temas del viaje vamos a la garita que tienen montada a la entrada del
parking. Allí pagamos las excursiones que hemos contratado y hacemos algún trámite como comprar las tarjetas del móvil.
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